Desde el otro marco ·

Si los pastores y líderes eclesiásticos no son capaces de cultivar la amistad entre sí, ¿con qué credibilidad invitan a sus congregaciones a vivir en unidad y amor?
La pregunta nos incluye. Resulta más cómodo predicar sobre la unidad que revisar nuestras distancias, rivalidades y resistencias a colaborar. Cuando cada ministerio actúa como si pudiera cumplir por sí solo la misión que Dios confió a su Iglesia, el testimonio común se resiente.
Una producción de BITE Project nos ofrece una ocasión para pensar en ello. Miguel Núñez, de la Iglesia Bautista Internacional; Sugel Michelén, de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo; y Otto Sánchez, de la Iglesia Bautista Ozama, cuentan cómo se fue construyendo una unidad pastoral en Santo Domingo. Su historia, atravesada por divisiones, perdón, amistad y servicio, muestra a iglesias que aprendieron a dejar de verse como competencia y comenzaron a trabajar juntas por el evangelio.
Desde este otro marco, la pregunta alcanza también nuestras propias comunidades: qué relaciones necesitamos reparar para servir mejor a la misión que compartimos.
Conviene decirlo con precisión: los tres pastores entrevistados pertenecen a iglesias bautistas. Esa cercanía doctrinal y eclesiológica facilitó, sin duda, el camino hacia la unidad que el documental narra. No resta valor a lo que lograron ni a lo que puede enseñarnos, pero sí limita cuánto de esa experiencia es transferible sin más a contextos donde las diferencias entre comunidades son mayores —de gobierno eclesial, de tradición, de práctica—. Reconocer esas diferencias exige honestidad y discernimiento. También debemos preguntarnos cuánto de nuestra distancia responde a convicciones reales y cuánto al orgullo, la desconfianza o el afán de protagonismo. La confesión de un solo cuerpo, un solo Señor y una sola fe —Efesios 4:4–6— debería tener consecuencias visibles en nuestra manera de tratarnos, incluso, o especialmente, cuando esas diferencias son mayores que las que separaban a estos tres pastores dominicanos.
Los ministerios que presenta BITE son cercanos entre sí y comparten convicciones. Esa afinidad importa al valorar su experiencia: hace que el camino recorrido sea más un ejemplo de lo posible que una fórmula general. Aun así, la cercanía doctrinal necesita convertirse en una relación cultivada: escucharse, pedir perdón, compartir la mesa y aprender a alegrarse por el bien que Dios hace a través de otros. Eso sí es transferible, sin importar cuánta distancia doctrinal exista de por medio.
En Juan 15:15, Jesús llama amigos a sus discípulos. Esa palabra nos invita a examinar el lugar que concedemos a la amistad en el servicio cristiano. Quienes hemos sido recibidos por el mismo Señor tenemos razones profundas para reconocernos como colaboradores y cuidarnos mutuamente, más allá de lo que nos separe.
Desde Lentes Prestados, recomendamos esta propuesta de BITE Project por la conversación que puede abrir entre pastores, líderes y congregaciones. La experiencia dominicana no ofrece un modelo replicable sin ajustes, pero sí una pregunta que ninguna comunidad debería evitar: qué distancias entre quienes pastorean seguimos justificando con el nombre de la doctrina, cuando en realidad son otra cosa.
Ver la publicación original: La historia de unidad pastoral presentada por BITE Project.
Créditos de la producción audiovisual: BITE Project © 2026. Dirección y voz en off: Giovanny Gómez Pérez. Producción: Pilar Prieto. Guion e investigación: David Riaño. Dirección de fotografía y sonido directo: Julián Gómez. Edición y montaje: Giovanny Gómez Pérez y Julián Gutiérrez. Mezcla de audio, musicalización y efectos de sonido: Daniel Ángel. Entrevistados: Miguel Núñez, Sugel Michelén y Otto Sánchez. Agradecimientos de la producción: Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, Iglesia Bautista Internacional, Iglesia Bautista Ozama, Fabio y Carol Rossi. Rodado en Santo Domingo, República Dominicana.